Juega con texturas enfrentadas: un sobre de mesa áspero bajo un colgante cálido, laja rugosa junto a yesos finos, herrajes oscurecidos sobre pintura mineral. Controla reflejos con lámparas regulables y orienta la luz rasante para celebrar vetas. Las sombras revelan profundidad y reducen la sensación de peso.
Antes de instalar, calcula cargas y apoyos, especialmente en escaleras, encimeras y estanterías. Diseña uniones ocultas que respeten movimientos de la madera y transmite esfuerzos a muros firmes. La belleza perdura cuando la ingeniería acompaña: nada cruje, nada se vence, todo parece inevitablemente bien resuelto.
Cuenta la procedencia en placas discretas, bajo tapas o en notas de entrega. Integra fotos del edificio original, coordenadas y una anécdota familiar. Ese relato vuelve cercano el objeto, motiva el cuidado diario y convierte cada reunión en una conversación significativa alrededor de materia y memoria.