Madera maciza bien seleccionada
Opta por especies estables y responsables, con secado controlado y certificaciones verificables. Roble, castaño y nogal ofrecen dureza, veta expresiva y posibilidad de múltiples lijados a lo largo de décadas. Evita chapas endebles y aglomerados que se deshacen al primer golpe. Pregunta por contenido de humedad, origen y métodos de unión, porque una buena tabla mal instalada fracasa. Documenta acabados, aceites y rutinas de mantenimiento para que futuras generaciones sepan cómo cuidarla sin improvisar.